Metodología

 

El desarrollo de AGES-OAXACA ha sido un proceso continuo y colaborativo entre diversas/os historiadores, antropólogos/as y geógrafos/as, y que fue iniciado en 2018, por lo que se considera un proyecto en permanente construcción, y que busca que se enriquecido con nuevas formas de representar el espacio a través de la cartografía y el análisis de datos. Más que un producto cerrado, el proyecto se concibe como una herramienta dinámica para el análisis histórico-espacial de los Valles Centrales de Oaxaca, que funciona como eje articulador para explorar el territorio y sus transformaciones a lo largo de los siglos XIX y XX, periodo en que se considera que se dan importantes cambios en las estructuras agrarias de los actores sociales individuales y colectivos.

En este sentido, el AGES-OAXACA se encuentra en constante actualización con el objetivo de incorporar temas históricos apoyados en cartografía histórica que permita comprender el accionar (problemáticas territoriales, movimientos de población, cambios en el paisaje, definiciones político-administrativas) de los actores sociales individuales y colectivos.

Desde sus inicios, el objetivo central del proyecto fue el de reconstruir, comprender y visualizar la ocupación espacial de haciendas, pueblos, ranchos y trapiches (considerando los pisos ecológicos y cómo se ocupaban), observar la dimensión político-territorial de las instancias de poder político administrativo locales (ayuntamientos, municipalidades, agencias municipales), así como representar el ordenamiento territorial de los Valles Centrales de Oaxaca a lo largo de dos siglos, principalmente de 1856 a 1936. Las preguntas rectoras se enfocaron en la distribución espacial de las unidades productivas y político-administrativas: ¿por qué se localizan en determinados lugares?, ¿qué factores ecológicos, sociales o históricos influyeron en su ubicación? Y ¿reflexionar en torno a la construcción de las municipalidades y municipios?

Estas interrogantes evidenciaron la necesidad de un análisis espacial que permitiera visualizar patrones y relaciones que trascienden lo estrictamente documental, transformando la información histórica en sujetos espaciales. Para ello, fue indispensable partir de una sólida contextualización histórica y recorridos de campo que dieran sentido a las representaciones cartográficas propuestas.

No obstante, a lo largo del proceso de investigación surgieron nuevas líneas de análisis que ampliaron el enfoque inicial, permitiendo incorporar otros temas estrechamente vinculados con el objetivo principal y enriqueciendo la comprensión integral del territorio, aspectos que llevaran a definir el tipo de uso del suelo, tipo de productos, obras que “artificializan el paisaje”, extensión de las propiedades, así como re estructuraciones del territorio a partir de las restituciones y dotaciones agrarias con base en las leyes post revolución mexicana (1915-1940).

En esta etapa se recopiló información histórica en diversos formatos para su integración en el AGES-OAXACA. Se trabajó con mapas del siglo XIX, planos territoriales, registros estadísticos y descripciones históricas de los lugares de interés, seleccionados en función de su pertinencia para el objetivo central del proyecto.

Una parte fundamental del acervo cartográfico proviene de la Mapoteca Manuel Orozco y Berra1, así como del Archivo General de la Nación, el Archivo General del Estado de Oaxaca y diversos repositorios digitales, los cuales aportaron información clave para la reconstrucción histórica y espacial del territorio estudiado. Sin embargo, aun debemos de reflexionar si plasmar en el AGES otras formas de representación cartográfica llevaría a reconsiderar como se observaba el paisaje, qué elementos se resaltaban y que deseaban transmitir los planos y mapas, así como aquellos que los elaboraron, ya que no solamente las escalas difieren sino también la estética, las delimitaciones y la importancia de los lugares.

A partir de diversas fuentes documentales, se elaboraron tablas de datos que sistematizan la información extraída de documentos y lecturas especializadas, organizadas según su procedencia y temporalidad. Este proceso facilitó el análisis comparativo y la integración de la información al sistema de información geográfica.

El trabajo de archivo se complementó con recorridos de campo, los cuales permitieron aportar un contexto territorial más preciso, así como realizar un registro fotográfico. No obstante, se enfrentaron diversas limitaciones, como la desaparición de los cascos de hacienda, tanto de manera material como en la memoria de los habitantes, la dificultad de acceso a ciertos sitios y el desconocimiento previo de algunos territorios, lo que complicó la correcta ubicación espacial durante la georreferenciación de puntos, líneas y polígonos. Asimismo, el deterioro y la antigüedad de algunos mapas dificultaron su interpretación, debido a la pérdida parcial de información.

Otro desafío relevante fue la heterogeneidad de las fuentes, ya que la información puede variar entre documentos. Por ello, se consideró fundamental atender la fecha, el autor y la procedencia de cada fuente, así como realizar una selección cuidadosa de los datos a representar. No toda la información disponible es susceptible de ser cartografiada ni resulta pertinente para el análisis espacial planteado. Para que un dato pueda incorporarse al sistema de información geográfica, debe cumplir al menos tres condiciones. En primer lugar, contar con una localización espacial explícita o deducible, ya sea mediante coordenadas, referencias a elementos del terreno aún identificables o descripciones de límites suficientemente precisas. En segundo lugar, dicha localización debe ser pertinente para los objetivos del estudio; por ejemplo, la ubicación de un casco de hacienda resulta relevante, mientras que una anécdota sobre la vida cotidiana sin expresión territorial no lo es. En tercer lugar, el dato debe poder contrastarse con otras fuentes, a fin de verificar su coherencia temporal y su fiabilidad.

En consecuencia, aquella información que, aunque valiosa desde el punto de vista histórico, carecía de anclaje espacial o de pertinencia para el análisis del paisaje, la tenencia de la tierra o la transformación de infraestructuras, fue excluida del mapeo. No obstante, se conservó en registros auxiliares para su aprovechamiento en la interpretación cualitativa.

Los datos recopilados fueron sistematizados y adaptados para su integración en los procesos cartográficos del proyecto. Esta fase inició con la digitalización de los mapas históricos mediante escaneo en alta resolución, con el objetivo de preservar la mayor cantidad posible de detalles e información original.

Posteriormente, se realizó la identificación de lugares y elementos espaciales específicos que aún pudieran reconocerse tanto en la cartografía histórica como en representaciones actuales. Cuando fue posible, estos sitios se verificaron mediante trabajo de campo; en los casos en que no se contó con esta posibilidad, se recurrió a herramientas digitales como Google Maps, imágenes satelitales y cartografía base contemporánea, lo que permitió establecer referencias espaciales preliminares.

Este proceso presentó diversas dificultades, principalmente debido a la desaparición o transformación de elementos del paisaje (como haciendas, caminos o poblados), así como a la ambigüedad o pérdida de información en algunos mapas históricos, lo que limitó la identificación de puntos de control confiables.

A partir de ello, se llevó a cabo la georreferenciación de los mapas2, alineándolos con sistemas de referencia geográfica actuales mediante el uso de puntos de control como ríos, caminos y edificaciones históricas. Idealmente se emplearon al menos cinco puntos de control; sin embargo, en numerosos casos fue necesario trabajar con un número menor, debido a las restricciones antes señaladas.

Finalmente, se realizó la vectorización de los elementos clave —caminos, cuerpos de agua, asentamientos y límites territoriales—, transformándolos en sujetos espaciales (puntos, líneas y polígonos). Todo este procesamiento se desarrolló inicialmente como un borrador, sujeto a revisión y retroalimentación de otros especialistas, con el fin de validar la coherencia metodológica y la pertinencia del resultado cartográfico.

Una vez procesada la información histórica, se incorporaron capas de información geográfica actual, como hidrografía, uso del suelo y límites político-administrativos. Para ello se recurrió a fuentes institucionales como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

De igual forma, se recurrió al uso de recursos visuales como fotografías y videos que permitieron observar el territorio de manera digital. Asimismo, diversos autores han aportado material audiovisual sobre algunas haciendas; en este caso, muchas de ellas se encuentran en estado de ruina. Estos recursos facilitaron la visualización del espacio y contribuyeron a la construcción de un contexto histórico, sin perder de vista la situación actual del territorio.

Esta integración permitió contextualizar los mapas históricos y analizar las transformaciones y artificializaciones territoriales en el largo plazo. No obstante, el cruce de datos correspondientes a distintas temporalidades requirió una revisión crítica constante, ya que la comparación entre épocas puede generar errores metodológicos o interpretaciones sesgadas si no se consideran adecuadamente los contextos de producción de la información.

La evolución del análisis y la acumulación de información evidenciaron la necesidad de repensar las formas de representación cartográfica, orientándolas hacia modelos más dinámicos que facilitaran la comprensión de los procesos territoriales abordados.

A partir de la integración de información histórica y contemporánea, se llevaron a cabo análisis espaciales mediante herramientas de Sistemas de Información Geográfica (SIG). Esto permitió identificar tanto cambios como continuidades en el territorio, tales como la relación entre las haciendas y los cuerpos de agua, las modificaciones en los límites territoriales a lo largo del tiempo, así como las transformaciones en las categorías político-administrativas, ya fueran ayuntamientos o agencias municipales.

Debido a la cantidad y diversidad de los datos, uno de los principales retos consistió en definir criterios de visualización que permitieran conservar el detalle analítico sin sobrecargar la representación cartográfica. En respuesta, se desarrollaron diversas propuestas cartográficas orientadas a facilitar el análisis del territorio de los Valles Centrales de Oaxaca, resolviendo el desafío de integrar múltiples capas de información. Cada propuesta se centra en un tema específico, lo que permite ofrecer un contexto claro y estructurado desde distintas dimensiones históricas, geográficas ysociales. En este sentido, es importante señalar que, si bien el proyecto trabaja con información proveniente de diversas fuentes (lo que implica retos en términos de consistencia, escala y representación), también se contempla, particularmente en la cartografía histórica, el desarrollo de propuestas cartográficas basadas en una sola fuente, con el fin de mantener coherencia interna y facilitar análisis más específicos. Asimismo, a futuro se prevé avanzar en la construcción de metodologías que permitan articular de manera más sistemática cartografía de múltiples procedencias dentro de un mismo marco analítico.

Asimismo, se desarrolló un generador de mapas como herramienta independiente, el cual integra todas las capas disponibles y permite personalizar visualizaciones, incorporar nuevos datos y generar impresiones cartográficas adaptadas a distintos fines. De manera complementaria, se ha trabajado en la recopilación de cartografía histórica para su integración en un geoportal web, donde se articula con la cartografía actual. Esto permite observar, a través de la superposición y el tratamiento visual de las imágenes, cómo se reflejan en el presente las transformaciones del territorio a lo largo del tiempo.

En un inicio, el proyecto se orientó a la elaboración de mapas estáticos; sin embargo, el avance del análisis evidenció la necesidad de contar con una plataforma digital que permitiera integrar mapas dinámicos e información interactiva. De este proceso surgió AGES-OAXACA, una plataforma en constante evolución, diseñada para organizar y visualizar información histórica y geoespacial de los Valles Centrales de Oaxaca mediante capas temáticas y propuestas cartográficas específicas.

El proyecto reconoce la importancia de integrar perspectivas interdisciplinarias y colaborativas. En este sentido, se ha promovido la participación de historiadores, geógrafos, antropólogos y, de manera fundamental, de comunidades locales, cuyos conocimientos sobre toponimia, antiguos caminos y dinámicas territoriales enriquecen el análisis, aspecto en el cual aún se está armando para su consolidación.

Cada propuesta cartográfica desarrollada en el AGES-OAXACA se concibe como un proceso en constante construcción y actualización. El proyecto prioriza un manejo ético de la información, respetando los derechos de autor y considerando las implicaciones sociales y políticas de los datos representados, especialmente en aquellos casos en los que la cartografía histórica puede incidir en debates territoriales contemporáneos.

En la actualidad, en AGES-OAXACA estamos avanzando en el desarrollo de un portal web interactivo que permite explorar información histórica y geoespacial a través de mapas dinámicos, capas temáticas y metadatos. De esta manera, no solamente documentamos los avances del proyecto, sino que también fomenta la investigación y el análisis crítico del territorio desde múltiples perspectivas.

El desarrollo de la plataforma ha sido progresivo: tras un primer ejercicio que no logró comunicar con claridad los objetivos del proyecto, se consolidaron versiones posteriores con una estructura más accesible y representaciones cartográficas más claras, lo que ha mejorado significativamente la interacción con la información.

En suma, AGES-OAXACA se consolida como una herramienta de consulta y análisis para comprender la interacción entre territorio, sociedad y recursos naturales en los Valles Centrales de Oaxaca en un periodo histórico que se considera fundamental en el accionar de los actores sociales individuales y colectivos. Si bien el proyecto parte de un análisis vinculado a su fin de investigación, la plataforma permanece abierta a múltiples lecturas e interpretaciones, permitiendo que otros usuarios exploren los datos y construyan sus propios análisis a partir de la información disponible.